¿Cómo convertirse en urban sketchers? ¡Apunta!

(c) Takayuki Maejima en urbansketchers.org

Takayuki Maejima. Barcelona.

Dibujar ya no es sólo cosa de artistas gracias a los urban sketchers. Quién iba a decir que lo que empezó en Flickr hace 10 años se convertiría en un fenómeno de masas. Quizá los hayas visto en cualquier plaza. Son esas personas apostadas en grupo que, libreta en mano, toman apuntes del natural. Todo les vale: lápices, plumas, tintas o acuarelas. Son dibujantes urbanos. Se citan a través de convocatorias en las redes sociales. Suben las imágenes de sus trabajos a un blog compartido y a un grupo de Facebook después de cada encuentro. Su lema es “mostrar el mundo, dibujo a dibujo”.

Cómo convertirse en urban sketchers - Flickr

Ha tenido que pasar más de un siglo para que dibujar se convierta en un pasatiempo al alcance de cualquiera. Tomar apuntes del natural era el recurso que artistas y científicos utilizaban para elaborar bocetos en sus gabinetes y describir detalles de la naturaleza. Pero los impresionistas fueron los primeros en reclamar el plenairismo como parte de su movimiento y en sacar sus caballetes al aire libre para plasmar la luz. En las ciudades, los pintores salían con sus cuadernos, incluso de noche, para entrenar la mano. Buscaban captar el movimiento de las figuras y hacer retratos improvisados de sus compañeros de mesa. Para ellos, además, era una forma de ganar unas monedas que les permitirían pagarse alguna copa o hacer trueques para comprar algo de comida y, con suerte, hasta pagar el alquiler.

Esos bosquejos y dibujos muestran parte de la realidad social de la Francia de la segunda mitad del XIX. Muchos de ellos son retratos costumbristas de la época, incluso críticas políticas como las de Honoré Daumier. En cambio, los apuntes de los urban sketchers de nuestro siglo XXI no son reivindicativos. Ni siquiera reclaman el derecho al uso del espacio público. Aunque últimamente parece que algo está cambiando.

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Cathy McAuliffe. San Francisco (EE UU).

​Los urban sketchers comparten una afición offline y online, la tecnología es para ellos solo instrumento para comunicarse, fijar puntos de encuentro, compartir y mapear sus dibujos. Su objetivo tiene mucho más en común con el género de los diarios y cuadernos de viajes, tan de moda en el siglo XIX. O como en el cuento de Silvia y Bruno de Lewis Carroll. Quién sabe. Con el tiempo, tal vez logren crear un mapa a escala 1:1, dibujo a dibujo.

Cómo convertirse en urban sketchers -Víctor AKA Swasky Plaça Catalunya

Víctor AKA Swasky. Plaça Catalunya, Barcelona.

La comunidad USk es una suerte de Internacional de dibujantes “domingueros” que siguen los parámetros de un flashmob. Una vez al año organizan un simposio para encontrarse. En 2017, la cita es en Chicago entre el 26 y 29 de julio. Si te queda muy lejos, también puedes buscar por tu ciudad. Seguro que existe un grupo de urbansketchers cerca de ti. En Barcelona, el último encuentro fue el 12 de febrero en Casa Ametller. Además, cada tres meses, tiene lugar un sketchcrawl, una salida simultánea en más de 100 ciudades del mundo para dibujar juntos. Algo parecido a los instameet que estamos acostumbrados a ver por IG. Mientras tanto, si no quieres perderles la pista, puedes consultar los diferentes grupos de Facebook o inscribirte en alguno de los cursos con motivo del 10 aniversario del USk. ¿Has tomado nota?

Creativa Barcelona, los manitas son los nuevos crafties

Para los que nos dedicamos a la comunicación, la mejor forma de desconectar es dejar las pantallas a un lado y disfrutar de buena compañía. Aunque sea un tópico, funciona. Ha funcionado siempre, igual que eso antes llamábamos manualidades. Lo volvimos a comprobar en la última edición de la feria Creativa Barcelona.

 

Cartel Creativa Barcelona - Creativa Barcelona, los manitas son los nuevos crafties

Las manualidades se han convertido en DIY. Los apaños y arreglos caseros ha pasado a ser una bricomanía. Después del reciclaje, llegó el upcycling y, más tarde, el refashion como práctica habitual. Para pintar, utilizamos spray. Creamos álbumes de fotos con scrap. Hemos vuelto a escribir tarjetas con nuestra mejor caligrafía a base de monográficos. Y nos encanta tejer, aunque utilicemos lanas de nuevas fibras.

Creativa Barcelona

Por muchos nombres o materiales nuevos que usemos, sea cual sea el pasatiempo del momento, seguimos haciendo cosas con las manos como antes. Nuestras abuelas se hacían la ropa ellas mismas, le daban la vuelta al abrigo viejo, reciclaban botones, retales y actualizaban prendas pasadas de moda. Refashion, total. Nuestros abuelos tallaban pequeños objetos de madera, algunos incluso tenían huertos, antes de que popularizase la palabra ecología, y nunca olvidaban dar una capa de barniz a los muebles en verano. Las tarjetas de Navidad y cumpleaños tampoco podían faltar y siempre llegaban a tiempo.

Creativa Barcelona

Con el paso de los años, lo que eran tareas domésticas, parte de la cultura del ahorro, se volvieron hobbies en nuestras horas libres. Hoy día parece que vamos aún más allá: nuestras aficiones nos definen. Somos crafties y practicamos el handmade. La creatividad también se ha convertido en un estilo de vida. Incluso existen teorías sobre los beneficios terapéuticos que nos aporta.

Creativa Barcelona

Todo evoluciona para que nada cambie. Eso es lo que volvimos a ver en Creativa, que ha llegado a su edición número 10. Quizá la característica diferencial de esta feria sea reunir visitantes con una franja de edad muy amplia. En la Farga, vimos a esas personas muy diferentes con sus bolsas de materiales a cuestas pensando en su próximo proyecto.

Además, coincidimos con algunos clientes de esos que se han convertido en amigos o ambos que han llegado a ser clientes. Allí, exponían sus obras, daban talleres, tejían en grupo o “desvirtualizaban”, que es cómo le decimos ahora a ponerse cara fuera de las redes. Antes y ahora, seas manitas o crafty, hagas manualidades o practiques el handmade, compartir proyectos es algo que siempre funciona. Comprobado.

Chicas que sueñan en color

Hace unos días, fuimos a la presentación del libro Chicas de papel para colorear de Verónica Maraver en La galería de Casa Sagnier. Algunos ya venían con su ejemplar bajo el brazo, otros íbamos a recogerlo. Pero el objetivo común era celebrar el éxito del libro, que ya va por su 2ª edición. Este es un pequeño gran proyecto de esos que tanto nos gustan, hecho a más de cuatro manos, que hemos visto nacer y crecer poco a poco.

Coloreada popular - Chicas de papel para colorear de Verónica Maraver - Chicas que sueñan en color - Handmade Press

No quisimos perdernos la coloreada popular. Durante una hora, gente de edades muy variadas nos dedicamos a llenar de color las ilustraciones de Verónica. Mientras los dibujos se iluminaban, fueron llegando amigas del mundo del handmade como Carla de Carlalluna Designs, Patricia de Divanitas o Roser de Monita Salero. Entre trazo y trazo, nos pusimos al día sobre proyectos y futuras ferias. Fue un respiro perfecto para todas después de una semana de trabajo intenso.

Coloreada popular - Chicas de papel para colorear de Verónica Maraver - Chicas que sueñan en color - Handmade Press

El vídeo sorpresa de CulBuks puso la nota de color a la presentación. Por fin pudimos ver a Guiomar con quien habíamos hablado por teléfono para compartir proyectos. La piscóloga Ana María Nuñez Rubines nos contó los (muchos) beneficios terapéuticos del color. Aunque, a decir verdad, pudieron más la impaciencia por llevarnos una lámina coloreada firmada por Verónica que el efecto relajante. Incluso continuamos con lápices en de colores en acción mientras Verónica nos explicaba las historias que se esconden detrás del libro. La suya es una historia de complicidades y de encuentros fortuitos, unidos a la solidaridad y a ganas de dar el salto, como sus Chicas de papel.

Coloreada popular - Chicas de papel para colorear de Verónica Maraver - Chicas que sueñan en color - Handmade Press

Nos encanta que por fin algo tan lúdico como el pinta y colorea sea una afición reconocida entre el público adulto. Verónica y CulBuks han aportado un bonito grano de arena a un sector editorial algo conservador en tiempos de incertidumbre. Nosotras lo tenemos claro desde la primera vez que Verónica nos habló de su proyecto, entonces casi un sueño: Chicas de papel para colorear va a ser el primer volumen de una larga colección y el pasado viernes fue la primera de muchas tardes para dar luz a nuevas ideas y proyectos.

Queridas ilustradoras favoritas, esperamos vuestras postales…

El equipo de Inbox (12) ha recibido unas cuantas postales de nuestras ilustradoras favoritas. En Handmade Press nos encanta recibir postales. No es lo mismo conectarte a la wifi y ver reiterativas fotos de playas y piscinas en las redes que abrir el buzón y encontrarte con una ilustración de Edwina White. Se mire como se mire, no hay color.

Dude Woman de Edwina White

Dude Woman de Edwina White

Nos encantaría recibir una postal de nuestras ilustradoras favoritas. Quien dice una postal, dice un esbozo o una ilustración a pie de página. Imaginad encontrarse con una versión de El guardián entre el centeno de Ana Albero, más cercana a Botero y a nuestros quilos de más, conquistados a punta de helados, que a las omnipresentes chicas de Paula Bonet.

De la serie "El guardian entre el centeno". Ana Albero

De la serie “El guardian entre el centeno”. Ana Albero

 Por eso nos encandila la propuesta de Billur Kazaz y sus estampados de barriguitas. Se ajustan más y mejor a nuestras figuras que cualquier foto retocada a punta de Photoshop.

Barriguitas de Billur Kazaz

Barriguitas de Billur Kazaz

Al final de las vacaciones, hemos planeado un viaje a Liekeland. Seguro que comeríamos de forma equilibrada recogiendo verduras del huerto de Lieke van der Vorst. Además iríamos de feria en feria en su remolque mágico disfrazadas de oso, de cebra y de lo que hiciera falta. Todo por la causa.

El remolque de Liekeland

El remolque de Liekeland

 Otra posibilidad sería visitar Nueva York, acompañadas de Maira Kalman. Allí podríamos asistir a reuniones de intelectuales con mucho postureo, coctails y unos cuantos comentarios irónicos a modo de bocadillo, que acabarían publicados en “The New Yorker” para vergüenza ajena.

Grand Central de New York. Ilustración de Maira Kalman

Grand Central de New York. Ilustración de Maira Kalman

Siempre nos quedará el mundo naïf de Anke Weckmann para soñar con otros mundos posibles. Y si al volver a casa, no tenemos postales de nuestras ilustradoras favoritas en el buzón, esperaremos con impaciencia el libro de Verónica Maraver para colorear nuestro antojo las Chicas de papel.

Postal de Anke Weckmann

Postal de Anke Weckmann

 

Descubriendo la Fira del Tupí

Cartel Fira del Tupí

Este fin de semana, hemos descubierto un precioso pueblo, llamado Sant Julià de Vilatorta, y la singular Fira del Tupí. Fue gracias a Verónica de Irema, que vive precisamente allí, a unos 80 km de Barcelona. Cuando nos explicó de qué se trataba y que estaría allí con su marca de complementos, no pudimos resistirnos. Así que nos fuimos de excursión a pasar el domingo. Os lo contamos.

Puesto de Irema

Puesto de Irema

La localidad, de unos 3.000 habitantes, fue conocida hace un tiempo como Sant Julià de les Olles. Eso fue lo primero nos explicaron. Quedó confirmado cuando vimos que todas las casas del centro lucían una pequeña olla en sus fachadas. Lo segundo que aprendimos fue qué es un tupí. Los carteles que estaban por todo el pueblo ya nos daban una pista con el dibujo de un pequeño recipiente. Un tupí es una olla de una sola asa. Precisamente, la feria tiene como elemento central la cerámica y la alfarería.

Con estos datos, nos fuimos a dar una vuelta. Primero, por el propio mercado de artesanía y, más tarde, por el pueblo de antiguos olleros. Verónica nos contó algunas cosas curiosas, como que lleva siete años celebrándose. Al principio, predominaban los utensilios de cerámica tradicionales. Abundaban piezas como los pucheros de barro destinados a cocinar o a servir la comida. Ahora, se apuesta por objetos más modernos, quizá más creativos. Algunos de ellos mantienen todavía esa primera función práctica. Como una de nuestras piezas preferidas, unos más que bonitos (y grandes) saleros de mesa con espacio más que suficiente para guardar por lo menos un kilo de sal.

Saleros. Fira del Tupí

Además de puestos de venta, la feria estaba acompañada de actividades como conferencias. Por las calles del casco antiguo, tampoco faltaban los talleres para alegría de los niños, siempre dispuestos a probar sus dotes alfareras. Los mayores, por su lado, permanecían hipnotizados ante el giro del torno y la habilidad de los maestros artesanos.

Maestro alfarero. Fira del Tupí

Verónica y su marido, Óscar, también nos explicaron algunas cosas sobre su pueblo. Ante nuestro asombro al descubrir casonas modernistas, nos hablaron sobre el pasado señorial de Sant Julià de Vilatorta. El pueblo es, y sigue siendo, un destino perfecto como segunda residencia. Aunque, en los últimos años, también han llegado algunos barceloneses. Los “quemacu” huyen/huimos de la cada día más agitada urbe para buscar calidad de vida aún a costa de obligados desplazamientos diarios. En Sant Julià conviven con los parroquianos, llamados tupinots, en lugares como Can Cuca. En este bar, no se juega al mus ni a la brisca ni mucho menos al póquer sino al “golfo”.

Jugando al golfo

Allí, viéndolos jugar, nos refugiamos de la lluvia un par de horas. Por lo visto, las tormentas son habituales aunque pasajeras. Quizá son ellas las que producen esa tierra arcillosa. La misma que hace posible, ahora y desde hace 200 años, la creación de los tupís que dan nombre a la feria. Para esa y muchas otras reflexiones dio de sí el domingo. Mientras nos sentimos, aunque fuese por unas horas, dentro de una novela de Narcís Oller.

Ya de vuelta, en el último tren, decidimos escribir sobre el día. Al crear el blog de Handmade Press, pensamos en compartir nuestro punto de vista del mundo craft. Con el tiempo, hemos confirmado que fuera de los circuitos más cool, de ese bonitismo dominante, es donde podemos encontrar sus raíces. De aquí también pueden venir muchos cambios. Ojalá esa tradición y el dominio de la técnica de los viejos artesanos pueda unirse a la creatividad y a las nuevas ideas de los recién llegados. Habrá que prestar atención a lugares como éste: un pequeño pueblo que una vez se denominó Sant Julià de les Olles y que dedica su feria a esa peculiar vasija llamada tupí. Larga vida a las artes y a sus oficios.

El Mail Art, otra reinvindicación del slow life

Al volver de vacaciones, no hemos recibido cartas ni postales. Eso era antes del correo electrónico, de los móviles, las tablets, el whatsapp y las redes sociales. Ahora nuestra correspondencia es impersonal; en lugar de palabras amigas, llegan facturas y propaganda y, en nuestro buzón electrónico, se acumulan correos que borramos sin pestañear, con un solo clic. 

Las cartas se han convertido en rara avis y se encuentran en peligro de extinción. Algunos blogueros ya han lanzado iniciativas para rescatar el hábito de escribir misivas. Algunas son simples cadenas, otras se suman al llamado mail art, un arte y una apología del snail mail [correo caracol] y del slow life. Crafties y artistas se han apuntado a esta tradición, apropiándose del género epistolar desde distintas perspectivas.

‘Location Vocation Vacation’ [Lugar, vocación, vacaciones] empezó siendo un trabajo de fin de curso de la Universidad de Brighton sobre mail art  en 2004. Durante las vacaciones, los estudiantes debían enviar a su tutora Margaret Huber una postal por semana. A día de hoy, ella continúa recibiendo postales y una selección fue publicada en forma de libro: Postcards por Laurence King (2008) .

Postal  de Riitta Ikonen para 'Location Vocation Vacation'

Postal de Riitta Ikonen para ‘Location Vocation Vacation’

Otro work-in-progress es Mysterious Letters [Cartas misteriosas] de Lenka Clayton and Michael Crowe. En 2009 iniciaron el ambicioso proyecto de escribir una carta a todas las casas el mundo, escritas a mano o a máquina, tratando cosas cotidianas. Ya llevan escritas más de 2.700 cartas, conquistando buzones calle a calle, pueblo a pueblo.

Carta misteriosa de Lenka Clayton y Michael Crowe

Carta misteriosa de Lenka Clayton y Michael Crowe

Otros han optado por continuar la tradición de embellecer sobres y postales, utilizando los sellos como elemento estético. Para muestra, la extensa obra de Francois Colos o más recientemente Harriet Russell.

Hay quienes, fascinados por los sellos, los rescatan para incorporarlos a su obra como elemento gráfico. Es es caso de Emma Block y tantos otros que parecen sentir lo que Walter Benjamin describió en Dirección Única:

“A quien revisa atados de correspondencia vieja, un sello retirado de la circulación hace ya tiempo y pegado en algún sobre frágil, le dirá a menudo más que docenas de páginas leídas. A veces aparecen pegados en postales y uno no sabe si despegarlos o guardar tal cual la tarjeta postal, como la hoja de algún antiguo gran maestro que tuviera en la cara y al dorso dos dibujos distintos e igualmente valiosos.”

Otros reproducen la estética epistolar como estampado o rescatan la escritura a mano, mediante la caligrafía o lo que ahora llamamos lettering. Lejos de reivindicar el género epistolar del snail mail como una forma de comunicación más lenta y propia del slow life, suelen ser meros artificios estéticos. Tarde o temprano acabarán siendo impresos para adornar los folletos de propaganda, que invadirán nuestros buzones a la vuelta de vacaciones. Mientras, esperamos nuestra carta misteriosa de Lenka y Michael.

 

Ilustraciones OOAK: Gorey, Sendak y Burton

A propósito de Kedin y su reciente post sobre el auge de la ilustración… Es cierto que este género vuelve a estar de moda y, por fin, está traspasando las redes sociales para llegar a las galerías de arte. Una alegría para los ilustradores que hace unas décadas sólo podían acudir a la revista Lateral o a la Feria del libro infantil de Bolonia para mostrar su portafolio, o trabajar de becarios en el Estudio Mariscal. Entonces, los personajes de Jordi Labanda llegaron al papel couché y abrieron el camino de oro del merchandising. La novela gráfica logró hacerse un hueco en las librerías. Anagrama publicó La melancólica muerte de Chico Ostra de Tim Burton

Personajes de La melancólica muerte de Chico Ostra

Personajes de La melancólica muerte de Chico Ostra

Entonces también, aceptamos que muchos de los libros “supuestamente” infantiles eran leídos por adultos. Juanjo Sáez hizo malabares y escribió Cómo vivir del cuento con su letra aniñada, tachones y faltas de ortografía. La fina línea que separaba diseñadores gráficos, ilustradores y artistas se empezó a difuminar. Y hasta se popularizó Pinterest y comenzamos a pinear ilustraciones de Edward Gorey de los años sesenta, sin saberlo.

Los pequeños macabros de Edward Gorey publicado por Libros del zorro rojo.

Los pequeños macabros de Edward Gorey publicado en castellano por Libros del Zorro Rojo.

Los dibujos de Tim Burton se expusieron en el MoMa en 2009, el mismo año que se estrenaba la película de Donde viven los monstruos, basada en el libro homónimo de Maurice Sendak, publicado en 1963. El cuento fue muy cuestionado, pero Sendak siempre tuvo clara su respuesta a las críticas fruto de la sobreprotección y de una visión sentimentaloide de la infancia. Decía que los niños no sentían miedo, sino todo lo contrario: le enviaban dibujos de sus propios monstruos, mucho más amedrentadores que los de su libro.

Donde viven los monstruos. Maurice Sendak. Publicado por Kalandraka en castellano, catalán, euskera, gallego y portugués.

Las ilustraciones de Edward Gorey, Tim Burton y Maurice Sendak vienen de una larga tradición oral, la de las historias de miedo explicadas por la noche bajo las sábanas y los amigos invisibles que nos acompañan durante la infancia. Es curioso que esta tradición tan antigua como humana, ahora las más de las veces quede reducida al hashtag #ooak [One Of A Kind]. Se diferencia así del clásico “bonitismo” simplón de Disney y define esos mundos singulares, complejos, oscuros, a veces incluso feos. Ese mundo que los mayores nos empeñamos en ocultar a los más pequeños porque puede causar pesadillas. Nada más lejos de la realidad. Si no, que se lo pregunten a Max, “el rey de los monstruos”.

Las ilustraciones #ooak son diferentes, raritas. Suelen esconder historias, nos hablan de personajes incomprendidos, expresan otro tipo de belleza y siempre terminan por encontrar su lugar en el mundo. Por eso surgen editoriales que apuestan por el género. Y los directores de cine se enamoran de libros que quieren llevar a la gran pantalla. Como pasó con Arrugas de Paco RocaThe Boxtrolls, basada en la novela Tierra de monstruos escrita e ilustrada por Alan Snow: una de las películas animadas nominadas al Oscar de este año. Larga vida a lo ooak.

The Boxtrolls (2014)

The Boxtrolls (2014)

 

El Lobo Feroz

El lobo es uno de los personajes míticos por excelencia, que se transforma con nuestra mirada en cada historia.

Poster para los chocolates Lanvin de Hervé Morvan.

Poster para los chocolates Lanvin de Hervé Morvan.

El lobo más famoso de todos los tiempos es el Lobo feroz del cuento de “La Caperucita Roja” en sus múltiples versiones. Una de las más interesantes, en nuestra geografía sentimental, es la de Caperucita en Manhattan (1990) de Carmen Martín Gaite, donde el lobo se transforma en pastelero multimillonario. Edgar Woolf, el Rey de las Tartas, es el dueño del imperio “El dulce lobo”. Conserva las características de personaje ladino y perverso, y está obsesionado con adueñarse de la receta de la mejor tarta de fresa del mundo: la de Sara Allen, la Caperucita moderna.

Caperucita en Manhattan. Ilustración de Carmen Martín Gaite.

Caperucita en Manhattan. Ilustración de Carmen Martín Gaite.

Mr. Wolf. Poster de Websonica

Mr. Wolf. Poster de Websonica

Otra interpretación contemporánea del lobo, la encontramos en la película de “Pulp Fiction” (1994): Míster Wolf,  el solucionador de problemas: “I’m Winston Wolf – I solve problems”. Un personaje necesario, capaz de conservar la calma ante cualquier situación. Emana control, frialdad y poder. Y tiene un no sé qué que termina por hacerlo entrañable. No es ni bueno ni malo, simplemente un sociópata que hace su trabajo, ejerce su papel y se va sin hacer ruido a la espera de la próxima llamada. Todos sabemos que volverá porque siempre está allí, acechando.

Porque, nos guste o no, convivimos con el lobo. De ahí que en el mundo infantil, este personaje se haya convertido en una mascota más, dulce y tierna, como en la ilustración de Anna Llenas, o torpe y cobarde como en Comment ratatiner les loups de Catherine Leblanc e ilustrado por Roland Garrigue, por poner algunos ejemplos.

Al identificar al lobo con nuestros miedos más profundos, logran humanizarlo y “domesticarlo” hasta convertirlo en otro compañero de juegos. Se trata de desdramatizar nuestros pequeños temores con humor y reírnos de ellos, con ellos.

 

Existe un cuento chéroqui (aunque no está muy claro el origen) que, al igual que la Caperucita Roja, ha pasado de generación en generación y dice así: Un abuelo les enseñaba a sus nietos sobre las cosas de la vida. “Una lucha terrible está teniendo lugar dentro de mí”, les dijo, “una lucha entre dos lobos”. Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, el resentimiento, la mentira, la superioridad y el ego. El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la generosidad, la verdad, la compasión y la fe. Esa misma lucha ocurre dentro de todos nosotros. Los niños se quedaron pensando y uno de ellos preguntó: “¿Y qué lobo gana?”. Y el abuelo respondió: “El lobo que tú alimentas”.

Ilustración de Zen Pencils

Cómic de zenpencils.com

Y tú ¿a qué lobo estás alimentando?

Clet Abraham pasó por Nápoles

El artista callejero Clet Abraham ha dejado su huella en la ciudad italiana de Nápoles. Su obra de street art puede verse en muchas de las señales de tráfico de la capital de Campania. Nacido en Francia, Abraham ha viajado por lugares como París, Barcelona o Florencia realizando a su paso numerosas intervenciones de arte urbano.

En Barcelona, es fácil descubrir sus señales tuneadas en los barrios de Poblenou, el Born o Gràcia. En París, los alrededores de Pompidou son un buen punto para divisar las creaciones, o recreaciones, del artista francés. En Florencia, existen muchas muestras que delatan que es el hogar de adopción de Abraham. Esta ciudad del norte de Italia cuenta incluso con símbolos propios inspirados en motivos religiosos como una particular Piedad sobre la indicación de callejón sin salida.

Intervenciones de Clet Abraham en el Lungomare napolitano

Intervenciones de Clet Abraham en el Lungomare napolitano

Clet Abraham también busca provocar una sensación a través de imágenes cotidianas a las que da una vuelta de tuerca. Su técnica, sin embargo, es más novedosa que el tradicional grafiti. Él utiliza sus propios diseños impresos sobre vinilo adhesivo para dar otro significado a las señales de tráfico. De esta forma, un prohibido el paso puede transformarse en un yugo o una dirección obligatoria pasa a ser un pez si la señalización se encuentra en las proximidades del mar.

¿Qué diferencia a Nápoles de otras localidades a las que ha viajado Clet Abraham? En primer lugar, la concentración por barrios. La zona alta del Vomero, el paseo marítimo del Lungomare y el centro histórico de la ciudad son los tres puntos donde se puede ver el paso de Abraham el pasado mes de febrero. En segundo lugar, la abundancia. El paseo frente al Vesubio, por ejemplo, presenta señales transformadas casi en cada cruce.

Obras de Clet Abraham del centro histórico de Nápoles

Obras de Clet Abraham del centro histórico de Nápoles

Algunos medios de comunicación napolitanos incluso organizaron su propia caza de la imagen, invitando a sus lectores a aportar fotos con datos sobre su localización.

La obra de Abraham se encuadra dentro de lo que se denomina intervenciones de arte urbano. Esta corriente viene de una larga tradición muy vinculada al activismo. El graffiti se popularizó en los años sesenta para reclamar un espacio fuera de las instituciones y reivindicar la vida y el arte en las calles, lejos de los museos. Quizá el autor contemporáneo más paradigmático dentro de esta fenómeno sea el popular Bansky. Sus stencils anticapitalistas pasaron de ser un acto subversivo en las calles de Bristol de los noventa a cotizarse como objeto de adquisición para museos y famosos como Angelina Jolie.

Aunque Abraham también se haya apuntado a vender su obra, tiene algunas diferencias con Bansky. La principal es que sabemos quién es el artista de origen francés, aunque corra riesgos con sus intervenciones. Tunear señales de tráfico es un delito castigado por la ley. La transformación entraña riesgo para los conductores por el cambio de sentido (no solamente literal) que adquieren las señalizaciones.

Sin embargo, somos muchas las personas que nos alegramos al descubrir lugares por los que pasó Clet Abraham. Quizá sus fans seamos más tranquilos peatones que desesperados conductores. Mientras, él ha sabido encontrar una cierta rentabilidad a su incipiente fama y se dedica a comercializar merchandising.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿El arte urbano es una molestia a combatir? ¿Debe ser penalizado? ¿O se trata de una muestra artística? ¿Pierde su sentido si se convierte en negocio? ¿O debe permanecer al margen de cualquier tipo de comercialización?

Siguiendo el hilo: del arte textil a la guerrilla knitting

Cada vez son más las mujeres que apuestan por el uso de técnicas tradicionales para desarrollar sus proyectos de arte textil. Se trata tanto de una reivindicación de lo artesanal y como de una denuncia de la condición femenina asociada a lo doméstico, al espacio privado de un cuarto de costura.

Meret Oppenheim ya puso estos temas sobre la mesa con su Juego de desayuno de piel en 1936 y los continuó desarrollando, fuera del marco surrealista, hasta cerrar el círculo en una de sus obras póstumas: Guantes.

 

Siguiendo el hilo, Louis Bourgueois empleó explícitamente el bordado y la costura para crear esculturas, instalaciones o el libro textil Oda al olvido, un canto a Bièvres y a sus recuerdos de la infancia. Pero el acto de tejer aparece una y otra vez en su obra, aunque sea de forma implícita. La más conocida es su serie Maman, esculturas gigantes que realizó en homenaje a su madre, la gran tejedora y protectora, y le han valido el apodo de “Mujer Araña”.

 

Andrea Dezsö, en cambio, emplea el bordado clásico en Lecciones de mi madre para enfrentarse a los tabúes que entraña la educación patriarcal. Una serie que, a modo de viñetas, plasma una réplica interminable a las muletillas y dichos de su madre, convirtiéndola en el arquetipo universal, la mala madre, llena de prejuicios y miedos, de los que Andrea escapa, teje que teje, con hilos y agujas.

Hinke Schreuders también borda sus pensamientos para reescribir plegarias, cuentos y cartas, como si en el gesto mecánico de la repetición pudiera olvidarse del miedo a perderse o a estar sola, una idea inculcada desde la infancia como las rutinas de una ama de casa. Valerie Knapp, a su vez, combina su trabajo craft con piezas que profundizan en el imaginario femenino utilizando referentes cotidianos y convenciones sociales como la depilación o el matrimonio.

 

En 2012 Olek utilizó el ganchillo para denunciar la esclavitud en el espacio público, reinterpretando una cita de Martin Luther King Jr.: “Injustice anywhere is a threat to justice everywhere” (La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia de cualquiera).

Un año más tarde, Elisabeth Benneth decidió hablar con su cuerpo para protestar contra la explotación de las mujeres, bordando sobre su propia mano El trabajo de una mujer nunca termina

El mensaje que transmite el trabajo de Elodie Antoine también va más allá del empoderamiento de la mujer y establece un constante diálogo con el mundo, creando desde instalaciones de micropartículas orgánicas y piezas que visibilizan las imposturas de las modas, hasta obras que denuncian sin ambages el cambio climático, convirtiendo así las herramientas y técnicas más tradicionales en armas biopolíticas.

 

De ahí que el movimiento urban knitting (yarn bombing o guerrilla knitting) vaya tomando cada vez más fuerza en todo el mundo con intervenciones en el entorno urbano o en espacios abandonados para hacer reivindicaciones sociales. Las acciones tejeriles colectivas de La Guerrilla de ganchillo en Barcelona, Lana Connection en Madrid, Valencia Urban Knitting o Urban Knitting Bilbao son algunas de las más conocidas.

El próximo 7 de febrero Teixim el barri participará en una acción para inaugurar el Parc de la Serp en el barrio de Sant Josep del Hospitalet de Llobregat con pompones y flores. Si te quieres apuntar, aquí tienes toda la información punto por punto.