¿Cómo convertirse en urban sketchers? ¡Apunta!

(c) Takayuki Maejima en urbansketchers.org

Takayuki Maejima. Barcelona.

Dibujar ya no es sólo cosa de artistas gracias a los urban sketchers. Quién iba a decir que lo que empezó en Flickr hace 10 años se convertiría en un fenómeno de masas. Quizá los hayas visto en cualquier plaza. Son esas personas apostadas en grupo que, libreta en mano, toman apuntes del natural. Todo les vale: lápices, plumas, tintas o acuarelas. Son dibujantes urbanos. Se citan a través de convocatorias en las redes sociales. Suben las imágenes de sus trabajos a un blog compartido y a un grupo de Facebook después de cada encuentro. Su lema es “mostrar el mundo, dibujo a dibujo”.

Cómo convertirse en urban sketchers - Flickr

Ha tenido que pasar más de un siglo para que dibujar se convierta en un pasatiempo al alcance de cualquiera. Tomar apuntes del natural era el recurso que artistas y científicos utilizaban para elaborar bocetos en sus gabinetes y describir detalles de la naturaleza. Pero los impresionistas fueron los primeros en reclamar el plenairismo como parte de su movimiento y en sacar sus caballetes al aire libre para plasmar la luz. En las ciudades, los pintores salían con sus cuadernos, incluso de noche, para entrenar la mano. Buscaban captar el movimiento de las figuras y hacer retratos improvisados de sus compañeros de mesa. Para ellos, además, era una forma de ganar unas monedas que les permitirían pagarse alguna copa o hacer trueques para comprar algo de comida y, con suerte, hasta pagar el alquiler.

Esos bosquejos y dibujos muestran parte de la realidad social de la Francia de la segunda mitad del XIX. Muchos de ellos son retratos costumbristas de la época, incluso críticas políticas como las de Honoré Daumier. En cambio, los apuntes de los urban sketchers de nuestro siglo XXI no son reivindicativos. Ni siquiera reclaman el derecho al uso del espacio público. Aunque últimamente parece que algo está cambiando.

Cómo convertirse en urban sketchers --Cathy McAuliffe -- San Francisco_march-pink-city-hall-

Cathy McAuliffe. San Francisco (EE UU).

​Los urban sketchers comparten una afición offline y online, la tecnología es para ellos solo instrumento para comunicarse, fijar puntos de encuentro, compartir y mapear sus dibujos. Su objetivo tiene mucho más en común con el género de los diarios y cuadernos de viajes, tan de moda en el siglo XIX. O como en el cuento de Silvia y Bruno de Lewis Carroll. Quién sabe. Con el tiempo, tal vez logren crear un mapa a escala 1:1, dibujo a dibujo.

Cómo convertirse en urban sketchers -Víctor AKA Swasky Plaça Catalunya

Víctor AKA Swasky. Plaça Catalunya, Barcelona.

La comunidad USk es una suerte de Internacional de dibujantes “domingueros” que siguen los parámetros de un flashmob. Una vez al año organizan un simposio para encontrarse. En 2017, la cita es en Chicago entre el 26 y 29 de julio. Si te queda muy lejos, también puedes buscar por tu ciudad. Seguro que existe un grupo de urbansketchers cerca de ti. En Barcelona, el último encuentro fue el 12 de febrero en Casa Ametller. Además, cada tres meses, tiene lugar un sketchcrawl, una salida simultánea en más de 100 ciudades del mundo para dibujar juntos. Algo parecido a los instameet que estamos acostumbrados a ver por IG. Mientras tanto, si no quieres perderles la pista, puedes consultar los diferentes grupos de Facebook o inscribirte en alguno de los cursos con motivo del 10 aniversario del USk. ¿Has tomado nota?

Fantàstic Market, un paseo por el tiempo

Algunas de las mejores cosas son las que unen el pasado y el presente. Es lo que sucede con los paseos, especialmente en Barcelona. Casi sin darte cuenta puedes pasar de la multitud urbana, de intentar atravesar un grupo de turistas, a sumergirte en una ciudad casi secreta. Está ahí, muy cerca. Se llega a ella a través de pequeñas calles o pasajes que, a veces, parecen invisibles a los ojos de la mayoría.

Un paseo puede hacerte viajar a través del tiempo para llevarte a lugares como la Fundació Enric Miralles. Este edificio, situado entre la Rambla y el carrer Ample, parece haberse detenido para unir lo mejor del pasado con lo que está por llegar. Ya su nombre nos hace evocar a uno de los mejores arquitectos que la ciudad ha dado, Enric Miralles. Él, que unía la pasión con la genialidad, y su alma máter Benedetta Tagliabue, con su sensibilidad y creatividad, hicieron posible la restauración de este palacio de 1839.

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Imagen cedida por la Fundació Enric Miralles

Allí, en el corazón de esa Barcelona casi invisible a los ojos, vamos a celebrar este fin de semana la nueva y 5ª edición del Fantàstic Handmade Market. Os animamos a convertiros, durante dos días, en flaneurs. Como esos exploradores urbanos que deambulaban por la ciudad para fundirse con el paisaje. Quizá de palacio en palacio o de mercadillo en mercadillo, el sábado y el domingo hay varios en Barcelona. Solo os aconsejamos que sepáis mirar, descubriréis rincones secretos, tal vez creaciones artesanales únicas y personas que dejarán de ser desconocidas.

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Os invitamos a sorprenderos con pasajes como el de la Pau, donde se esconde la maravilla de la Fundació Enric Miralles y, durante dos días, también estará la muestra de creadores de Etsy BCN. Quizá al atravesar esos lugares os entren ganas de emprender un Libro de los pasajes como a Walter Benjamin, con centenares de carpetas repletas de anuncios, apuntes, recortes y anécdotas de la vida que fluye. O quizá, simplemente, disfrutéis de la sensación de dejaros llevar, de comprar creaciones singulares y de unir el pasado con lo que está por llegar. En cualquier caso, os estaremos esperando. Quizá nos encontréis escribiendo un nuevo post, captando el momento para Twitter, buscando la mejor imagen para Instagram… o, simplemente, paseando.

Esther & Julia

De nube en nube

Con la vuelta al cole regresan las rutinas, el estrés y también la falta de concentración. Son algunos de los síntomas del síndrome postvacacional. Lleva tiempo adaptarse, coger el ritmo y mentalizarse de que pronto llegará el otoño. En realidad, necesitaríamos otras vacaciones para despejarnos. Seguramente, muchos se sienten como si tuvieran una nube en la cabeza. Por eso es tan fácil identificarse con los autorretratos de Alex Stoddard y Alicia Savage.

No es casual que esas masas efímeras, amorfas y fugaces como nuestros pensamientos y sentimientos se hayan convertido en uno de los iconos más populares de la cultura popular. Te invitamos a un viaje por las nubes.

Lo mejor para estar siempre en las nubes sería tener una en casa. La buena noticia: se pueden crear con una simple máquina de humo y control de la temperatura y la humedad. La mala es que son efímeras. Siempre nos quedarán las fotografías de las instalaciones y vídeos de Nimbus de Berndnaut Smilde o los Cloudscapes de Transsolar y Tetsuo Kondo Architects.

Otra opción sería instalar en una habitación una nube eléctrica de Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett. Cloud consiste en más de 5000 bombillas con cordoncillos para encender y apagar las bombillas a gusto del usuario. Inconvenientes: se necesita disponer de mucho espacio y el precio del arte está por las nubes.

Cloud de Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett

Cloud de Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett

Tal vez lo más sencillo es soñar despiertos que sobrevolamos París. Es lo que parece haber conseguido Maia Fiore con su serie de fotografías Sleep Elevations.

Sleep Elevations de Maia Fiore

Sleep Elevations de Maia Fiore

O reciclar un par de caballetes y montarse una nube portátil a lo Perrine Lievens. Esta y otras muchas pueden verse en la exposición monográfica  The Clouds Exhibition: Jean Arp to René Magritte de la Fundación Croÿ-Roeulx en Le Roeulx (Bélgica). Aviso para soñadores y despistados: es temporal y efímera. Tenéis tiempo de ir de nube en nube hasta el 18 de octubre.

Cloud de Perrine Lievens

Cloud de Perrine Lievens

Queridas ilustradoras favoritas, esperamos vuestras postales…

El equipo de Inbox (12) ha recibido unas cuantas postales de nuestras ilustradoras favoritas. En Handmade Press nos encanta recibir postales. No es lo mismo conectarte a la wifi y ver reiterativas fotos de playas y piscinas en las redes que abrir el buzón y encontrarte con una ilustración de Edwina White. Se mire como se mire, no hay color.

Dude Woman de Edwina White

Dude Woman de Edwina White

Nos encantaría recibir una postal de nuestras ilustradoras favoritas. Quien dice una postal, dice un esbozo o una ilustración a pie de página. Imaginad encontrarse con una versión de El guardián entre el centeno de Ana Albero, más cercana a Botero y a nuestros quilos de más, conquistados a punta de helados, que a las omnipresentes chicas de Paula Bonet.

De la serie "El guardian entre el centeno". Ana Albero

De la serie “El guardian entre el centeno”. Ana Albero

 Por eso nos encandila la propuesta de Billur Kazaz y sus estampados de barriguitas. Se ajustan más y mejor a nuestras figuras que cualquier foto retocada a punta de Photoshop.

Barriguitas de Billur Kazaz

Barriguitas de Billur Kazaz

Al final de las vacaciones, hemos planeado un viaje a Liekeland. Seguro que comeríamos de forma equilibrada recogiendo verduras del huerto de Lieke van der Vorst. Además iríamos de feria en feria en su remolque mágico disfrazadas de oso, de cebra y de lo que hiciera falta. Todo por la causa.

El remolque de Liekeland

El remolque de Liekeland

 Otra posibilidad sería visitar Nueva York, acompañadas de Maira Kalman. Allí podríamos asistir a reuniones de intelectuales con mucho postureo, coctails y unos cuantos comentarios irónicos a modo de bocadillo, que acabarían publicados en “The New Yorker” para vergüenza ajena.

Grand Central de New York. Ilustración de Maira Kalman

Grand Central de New York. Ilustración de Maira Kalman

Siempre nos quedará el mundo naïf de Anke Weckmann para soñar con otros mundos posibles. Y si al volver a casa, no tenemos postales de nuestras ilustradoras favoritas en el buzón, esperaremos con impaciencia el libro de Verónica Maraver para colorear nuestro antojo las Chicas de papel.

Postal de Anke Weckmann

Postal de Anke Weckmann

 

Viajar sin salir de casa

Para viajar no hace falta utilizar un medio de transporte. Queremos proponerte algunos destinos que no encontrarás en ninguna agencia de viaje. Así que prepárate para explorar tierras ignotas sin salir de casa. No se trata de otra oferta engañosa con descuentos imposibles. Es una invitación a desconectar de tus preocupaciones, olvidarte de las olas de calor y disfrutar del verano con algo de imaginación.

Para los aventureros: La Isla del Esqueleto

Allí se esconde uno de los tesoros más famosos de todos los tiempos. Puedes darte una vuelta, subir a la Colina del Catalejo, descubrir el corazón de las tres Cruces Rojas, tomarte un ron o un grog en la taberna, conocer a piratas, capitanes y marineros.

Aviso para navegantes: ojo con John Silver el Largo. No es de fiar. Lo reconocerás por su pata de palo.

Mapa de La isla del tesoro de  J. Hawkins & N. C. Wyeth (1911) basado en la novela homónima de Robert Louis Stevenson

Mapa de La isla del tesoro de J. Hawkins & N. C. Wyeth (1911) basado en la novela homónima de Robert Louis Stevenson

Para los viajeros del tiempo: La Tierra Media

Forma parte del continente de Arda, el planeta Tierra en un pasado muy remoto. Allí habitan los ainur, los elfos, los hobbits, los ents, los enanos, algunos hombres, los orcos, los trolls y otros seres mitológicos como El Señor de los Anillos.

Es un recorrido de larga duración. Recomendamos dejarse acompañar de un mago o de un aguerrido caballero para sortear los peligros.

Mapa de la Tierra Media de Daniel Reeve, basado en El Señor de los Anillos  de J.R.R. Tolkien (1954)

Mapa de la Tierra Media de Daniel Reeve, basado en El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien (1954)

Para los despistados: Laputa y Balnibarbi

Laputa es la capital flotante de Balnibarbi. Tiene una base de diamante, con un gran imán que la mantiene cerca de la tierra. A sus habitantes les encantan la música, la astronomía y las matemáticas, pero son muy olvidadizos. Desde allí, puedes acercarte a Lagado y visitar la Gran Academia de Proyectistas, donde se reúnen sabios de todas las profesiones y hacen grandes experimentos con pepinos. Si eres despistado, éste es tu destino ideal para estas vacaciones. Los golpeadores ya se encargarán de avisarte de cuándo hablar y cuándo escuchar.

Mapa de Laputa y Balnibarbi. Original de Hermann Moll para Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift.

Mapa de Laputa y Balnibarbi de Hermann Moll para Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift

Para los aficionados a la magia: Terramar

Es un reino mágico muy frecuentado por magos en busca de su sombra. Si te diriges allí, deberás luchar contra tus propios miedos y fantasmas. Procura no acercarte a los dragones ni a los magos oscuros. Son peligrosos. Si necesitas ayuda, acude al archimago Gavilán. Será toda una aventura interior.

Mapa de Terramar. Original de Ursula K. Le Guin

Mapa de Terramar. Original de Ursula K. Le Guin

Para los soñadores empedernidos: Utopía

Merece la pena visitar esta isla artificial. Cuesta llegar, pero una vez allí no querrás volver. No existe la propiedad privada, todas las casas tienen huerto y nunca falta trabajo. Eliges tu oficio, según tus aficiones y aptitudes. Además, cada dos años puedes mudarte del campo a la ciudad y viceversa. Te recomendamos que visites estas tierras de la mano del explorador Raphael Hythloday. Así seguro que no te pierdes nada.

Mapa de Abraham Ortelius (ca. 1595) basado en Utopía Tomas Moro (1516)

Mapa de Abraham Ortelius (ca. 1595) basado en Utopía Tomas Moro (1516)

Para los amantes del mar: travesía a bordo del Pequod

Te proponemos una auténtica experiencia marinera a bordo de este barco pesquero. Dirigido por el Capitán Ahab, uno de los lobos de mar más veteranos del mundo, zarparás de Nantucket (Massachussets) y cruzarás los océanos Atlántico, Índico y Pacífico con rumbo desconocido. Olvídate de las escalas y de las opíparas cenas de “Vacaciones en el mar”. Asegúrate de encontrar una ballena blanca antes de que sea demasiado tarde. Entre la tripulación hay un caníbal.

Mapa de la travesía del Pequod Harris-Seybold Company of Cleveland (1952). Basado en  la novela Moby Dick de Herman Melville.

Mapa de la travesía del Pequod Harris-Seybold Company of Cleveland (1952). Basado en la novela Moby Dick de Herman Melville

Esperamos que encuentres tu destino y que los mapas descargables te sirvan de guía. Nosotras ya estamos vagando por rincones literarios.

Nos vamos de museos por el mundo

El próximo fin de semana nos vamos de museos. El sábado se celebra la Noche de los Museos en Europa y la mayoría de ellos abrirán hasta altas horas de la madrugada. Los programas de actividades son para estresarse. Y, si no te da tiempo y aún te queda alguna exposición pendiente, el domingo se celebra el Día Internacional de los Museos. Más de 30.000 museos organizarán actividades en más de 120 países. 

Fragmento de Nu dans un intérieur. Pierre Bonnard

Fragmento de Nu dans un intérieur. Pierre Bonnard

Parece una oportunidad para dar la vuelta al mundo de exposición en exposición. Comienza el viaje… El sábado podríamos visitar el Louvre con nocturnidad y alevosía, cual Robert Langdon y Sophie Neveu persiguiendo el Código Da Vinci. El domingo, aprovecharíamos para ver la exposición Pierre Bonnard, pintar Arcadia en el Musée d’Orsay y dar un paseo por las orillas del Sena.

Museums at Night 2015

Museums at Night 2015

Otra posibilidad sería ir a Londres y disfrutar de las actividades de Museums at Night. El domingo nos dejaríamos caer en una de esas exposiciones secundarias que nos gustan tanto, Magnificent Obsessions: The Artist as Collector en la Barbican Art Gallery. Como está en el centro, aprovecharíamos para acercarnos al Mad Hatter’s Afternoon Tea para tomar un té con scones, como dos miladies, mientras planeamos el próximo destino.

Con motivo del 125 aniversario de la muerte de Van Gogh, este año hay previstas exposiciones en todo el mundo. Nos llaman la atención Van Gogh & Co en el Museo Kröller-Müller de Otterlo, en Holanda y Van Gogh: Irises and Roses, en el MET de Nueva York. Sería cuestión de llamar a Thomas Crown para que nos colara y, después, hacer un pequeño alto en el camino para tomar un brunch. Y, por la tarde, nos encantaría visitar otra exposición pequeña, Basquiat: The Unknown Notebooks en el Brooklyn Museum. 

Six Crimee Jean-Michel Basquiat, 1982.

Six Crimee Jean-Michel Basquiat, 1982

Tal vez no haga falta cruzar el charco, el Hermitage celebra su 250 aniversario y siempre vale la pena pasear por este palacio. También sería muy interesante volver a teletransportarnos a Barcelona para contrastar el boato de los zares con la polémica exposición La bestia y el soberano en el MACBA. Para pensar en el futuro y abrir nuestra mente a nuevas posibilidades, el fin de la ruta sería la 56ª Bienal de Venecia, que este año convoca a los artistas bajo el lema “All the World’s Futures”. Apuntado queda, el próximo fin de semana, nos vamos de museos.

Póster. Situations. Bienal de Venecia 2015

Póster. Situations. Bienal de Venecia 2015

Aquellos viajes en 600

Cuando lo más parecido a un GPS era un mapa anticuado, comprado en una librería del barrio, las áreas de servicio eran gasolineras cutres cada 100 km y tecnicismos  como ABS, dirección asistida, airbag y TDI eran ciencia ficción, nos  llevaban de viaje a sitios tan remotos y desconocidos como Zaragoza, Logroño o Benidorm, por carreteras sinuosas, a bordo de uno de los coches más representativos de nuestra infancia: el SEAT 600.

Pequeñito, redondito, con la palabra “extras” fuera de su catálogo, e incumpliendo todas las normas de seguridad actuales, recorrer los más de 300 km que separaban Barcelona de Zaragoza eran “EL VIAJE” en mayúsculas. Aquella travesía de Los Monegros por carretera (ahora, autovía ), era soporífera y se hacía interminable. Pero la alegría se desbordaba cuando veíamos el torito de Osborne, omnipresente en aquella colina, que era un pedregal, y mi madre decía: “ya estamos cerca, ¡ya llegamos a Zaragoza!”.

No hablemos de cuando íbamos al extranjero a por azúcar, paraguas, tabaco y whisky. Sí, los viajes fuera de España eran excursiones a Andorra. Yo pensaba que era un sitio donde nevaba,  hacía mucho frío, la policía hacía guardia en la frontera y todo era muy barato.

Seat 600

Siempre llevábamos dentro del coche, un kit de correas (se rompían muy a menudo), una garrafa de agua destilada (el radiador se calentaba cosa mala) y no podía faltar la mantita a cuadros para hacer el picnic. Cuando paseo por alguna montañita mediterránea y huele a pino, aún me viene a la memoria el recuerdo mis padres estirados en la manta, haciendo la siesta a la sombra, el 600 aparcado al lado y yo jugando por ahí, persiguiendo alguna lagartija.

El maletero del 600, por llamarlo de alguna manera, era muy pequeño, y si podías meter la rueda de recambio, el gato, la cajita de bombillas, ¡ah! y la mantita, ya te podías dar con un canto en los dientes. Para equipajes más complejos, existía lo que se llamaba ¡LA BACA! Esa cosa de hierro, ortopédica, que se anclaba en el techo, donde se ataban las maletas, las cajas, la jaula con el canario y todo lo que no cupiera dentro del “maletero”.

El cuento ha cambiado mucho. Ahora estamos acostumbrados a irnos un fin de semana o  de vacaciones a sitios como Estambul, Berlín, Londres o Méjico, y ¡en AVIÓN! Pero antes, las vacaciones de Semana Santa o de verano consistían en coger el coche e irnos al pueblo, a la playa o, los más afortunados, a la torre. Y la preparación del coche era todo un ceremonial. Nivel de aceite: correcto… Agua del radiador: correcto… Cuerda de la baca bien sujeta: correcto… Pastillas para el mareo: comprobado… Aire en las ruedas: suficiente… Alerones, flaps, torre de control, ¡despegamos!

Tengo muy buenos recuerdos de nuestro viejo SEAT 600. El de mi familia era de un precioso color rojo y tenía el volante de madera. Mi padre ponía cassettes del Dúo Dinámico y mi madre hacía milagros con la intendencia gastronómica para hacer más soportable “EL VIAJE”. Todavía recuerdo que solté alguna lagrimilla cuando lo vendieron y lo cambiaron por un flamante Ford Fiesta Festival. Uno de pequeño, ya era un sentimental.

Un post escrito por Sidereal Dimension

Seat 600

La primavera, cuestión de peso

Ya es primavera. Aún no has cumplido los buenos propósitos que te marcaste en fin de año. Has seguido con los excesos y eres tan consciente como Bridget Jones. Que no cunda el pánico. Si Rosa de España lo consiguió, tú también puedes. Qué digo, si vales tu peso en oro. Bien pensado, Roseanne y Dan parecían felices.

Renee Zellweger en Bridget Jones. Fotografía de Jason Bell

Renee Zellweger en Bridget Jones. Fotografía de Jason Bell

Las cuestiones de peso son complejas. No son sólo los kilos, también está el volumen. Y el tan cacareado cambio de armario, tema estrella bloguero de la temporada. Cómo vas a tener ganas de ordenar y reorganizar tus cajones con papeles de colores, cuando no te entran los pantalones del año pasado. No está el horno para irse de compras alegremente, por mucho que te lo merezcas. Y lo sabes. Suerte que siguen de moda las capas, la chaquetas largas, ligeras y vaporosas. Y las fotos con filtro. Pero ¿qué harás con todas esas tartas fallidas? Asúmelo, se acabó el #foodporn por una temporada. Siempre puedes reemplazar los pasteles por exquisitas ensaladas de fruta. Dan el pego y, además, son diuréticas. Otra opción para alimentar sonrisas y redes son las healthy toasts. Sólo tienes que decir adiós a los bocatas de toda la vida y dar la bienvenida al pan de molde multicereales, con muchas semillas. Decora dos rebanadas con unas lonchas de pera y de aguacate muy finas y colócalas sobre una tabla de cortar de madera. Te sentirás mejor y, encima, ganarás unos cuantos likes, de esos que inflan el ego.

Healthy Toasts

Healthy Toasts

Aunque te hagan creer lo contrario, aún estás a tiempo de empezar “la operación bikini”. Si te apetece. Ya sabes lo que toca: aplicar el sentido común, que no es poco. Hazlo por ti misma y olvídate de las imposiciones sociales. Te quitarás un peso de encima. 

A veces, las cosas caen por su propio peso y los tópicos también. Tal vez no necesites ponerte a dieta. Igual ya estás estupenda tal como eres.

 

Agustina Guerrero

Agustina Guerrero

Otra opción es la lectura. Para tocar fondo, nada mejor que Big Brother de Lionel Shriver o La conjura de los necios de John Kennedy Toole. Libros para tomar conciencia de los temas de peso, los que de verdad importan.

Sobre la mujer-casa

Vuelve a estar de moda la casa, ese espacio doméstico y privado donde las mujeres hemos estado confinadas durante siglos. Parecerá obvio pero siempre ha sido un espacio ambivalente, una cárcel y un refugio. Por eso, el símbolo de la mujer-casa siempre se ha utilizado para reivindicar la feminidad y protestar contra el patriarcado. A partes iguales.

Cubierta del catálogo de la exposición Womanhouse organizada por Judy Chicago y Miriam Schapiro. California Institute of the Arts, 1972.

Catálogo de la exposición Womanhouse organizada por Judy Chicago y Miriam Schapiro. California Institute of the Arts, 1972

Hoy día asistimos a un fenómeno perverso. No se trata de reclamar visibilidad en espacios públicos, ni de ganar cotas de poder. Seguimos exigiendo igualdad. También de salarios. Lo dicen hasta las oscarizadas. Nuestra casa, nuestro refugio, ha dejado de ser un lugar íntimo y privado. Al mirar por la ventana, no vemos calles ni plazas sino pestañas abiertas, likes, corazones y pines. Mezclamos  lo privado con lo público, y lo público con un escenario o un supermercado de ideas. Confundimos el todo con las partes y transformamos fragmentos de nuestro espacio sagrado en bodegones idílicos, sin mácula, edulcorados, cual vulgares exhibicionistas, para mostrar sin pudor cómo “vivimos”  las mujeres-casa.

Serie “Una cabeza sembrada”  de Eva Armisén (2010).

Serie “Una cabeza sembrada” de Eva Armisén (2010)

Y nos reíamos de nuestras abuelas cuando comentaban las casas de las famosas en el “Hola”. ¿En qué nos estamos convirtiendo? En marujas de medio pelo que no sabemos ni cómo quitar una mancha. Eso sí, buscamos un tutorial y la cubrimos con chalk paint o con una postal que pegamos con washi tape. No somos crafties, somos un simulacro.

Nos quejamos de la publicidad machista y caemos en nuestra propia trampa. Nos dejamos atormentar por esa nueva generación de mujeres-casa con súper poderes. Sometemos nuestras habitaciones a pequeñas intervenciones estéticas para parecernos a ellas. Tienen vidas de ensueño, viven en mundos idílicos, trabajan en estudios ordenados e impolutos cuando les llega la inspiración, crían niños  que siempre sonríen, dispuestos a posar para esas fotos que luego publicarán…. Sí, mujer, dame un segundo, espera que busco sus cuentas para que las sigas y mueras de amor. 

“Mujer-casa I, II” de Lara Pintos (2011).

“Mujer-casa I, II” de Lara Pintos (2011)

Geocaching, la búsqueda del tesoro

Handmade Press ya está en geocaching. Será porque, además de comunicar, nos encanta descubrir lugares nuevos. También nos gusta crear lazos con personas que crean, dentro y fuera de las redes. ¿Y qué es eso de Geocaching?

Geocaching es una plataforma virtual para jugar con dispositivos de geolocalización. ¿Suena complicado y algo friki? En realidad, se trata de una “búsqueda del tesoro”. Es una experiencia de juego, una herramienta virtual para viajar de otra manera y conocer rincones que, de otra manera, nos pasarían desapercibidos. Un mapa online, con marcas, pistas y coordenadas en GPS.

El pasado fin de semana estuvimos jugando en Cannes. Lourdes nos invitó a buscar cachés. Son contenedores escondidos en lugares públicos, situados en unas coordenadas determinadas que nos da el jugador. Pueden ser cajitas, botes de negativos de fotos y hasta fiambreras. Los más básicos y tradicionales contienen un libro de registro donde debes apuntar tu nombre de usuario y la fecha del hallazgo al encontrarlo. Te explicamos nuestra experiencia paso a paso. Y no, este post no está patrocinado. Simplemente, nos divertimos jugando durante los días que pasamos en Cannes.

Primero, consultamos los cachés disponibles online. Encontramos que había varios escondidos en la famosa ruta de los murales dedicados al cine en las medianeras de la ciudad. Las coordenadas en Google Maps y las fotos de la galería (que otros jugadores suben al descurbrir los cachés) nos mostraban el mural Le 7e Art. La descripción del caché indicaba que era una cajita estrecha y magnética. Y se recomendaba discreción por ser un lugar de paso y para no llamar la atención de la joyería situada en la esquina. Lo encontramos detrás de una barandilla. Y nos sentimos como 007 en misión secreta.

En otra ubicación, un tal Steven Spielberg (sic) había escondido varios cachés. Estaban en el Paseo de las Estrellas, al lado del recinto ferial. Eran de otro tipo, porque se utilizan dos o más ubicaciones y pistas que te conducen de uno a otro. Encontramos el multi-caché justo a los pies de Luke Skywalker 🙂

Ya de vuelta en Barcelona, registramos nuestros hallazgos online. Pero esto sólo es el principio de una larga partida. Hay muchos tipos de cachés y aún nos quedan unos cuantos por encontrar. A seguir buscando.

Cachés en Barcelona

Cachés en Barcelona